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Terra
La Coctelera

Aló Periodismo

La verdad bien dicha sin que nada este oculto.

26 Noviembre 2009

Tomado de http://www.flickr.com/photos/22923788@N06/2269647657/

Un ambiente natural, ligero y tranquilo, lleno de coloridos mitos y leyendas para unos y sufrimientos para otros.

Camino hacia la entrada del módulo amarillo de la terminal de transporte, preguntando seguidamente en varias taquillas sobre un bus que me lleve a Tabio, choferes de buses y taquilleras me indican que los domingos es muy rara la vez que hay servicio para ese municipio: "vayan al módulo azul, ahí hay un bus que los deja en Zipaquirá y de ahí cogen otro que los lleva a Tabio, si no fuera porque estoy de turno yo le haría el ‘favorcito' mona", dice uno de los conductores mientras que desnuda con su mirada de arriba a abajo a una colega que me acompaña. Mientras camino al módulo azul siguen los silbidos para con mi compañera: "¿para dónde viaja mona?", insistentemente la persiguen esas palabras.

Llego al módulo azul y vuelvo a preguntar sobre un bus que me lleve directo a Tabio; con antipatía la taquillera responde pues tiene que esperar a que llegue la "van" que viene de Honda, más o menos en dos horas. Miro el reloj y me doy cuenta que es más del medio día, preocupado y pensando que no voy a poder llegar a Tabio le digo: "bueno, véndame por favor dos pasajes para Zipaquirá", y le insisto si hay un bus que de Zipaquirá me deje en Tabio, "sí papi", responde la tan poco agraciada mujer, pienso si será muy costoso el pasaje y se lo pregunto, me dice "no, sólo son $1700 de Zipa a Tabio, "eso sí, para que no lo vayan a tumbar tiene que estar bien ‘abeja', oye", afirma la mujer entre risas junto a choferes y ayudantes de bus.

Luego de más de media hora de espera, logro subirme al bus que me llevará de camino a realizar mi labor, con un olor nauseabundo revuelto con esencia barata, abro las ventanas más cercanas al puesto donde me ubico y empezamos una charla con mi compañera. Luego de un largo tiempo vuelvo a mirar el reloj y me doy cuenta que llevo más de una hora dentro de ese bus y ni siquiera he salido de la ciudad, el conductor hace mucha "maña" y "roña", va supremamente despacio debido a que los pasajeros somos muy pocos.

Pasadas las horas, escucho al ayudante del bus decir: "¿quién se queda en Zipa?", siento un alivio porque creí que ya había llegado, pero de hecho me quedaba un cuarto más de camino. Me bajo cansado y con un poco de hambre debido a que ya ha pasado la hora del almuerzo y no he comido nada; entro a un almacén que escucha reggaetón a un alto volumen y le pregunto a una vendedora que si me puede ubicar un poco sobre donde tomar el bus que me lleve a Tabio; me dice: "sí, párece ahí al frente", en un tono de voz fuerte como si estuviera sordo. Cojo el bus más lleno que me lleva a Tabio, con una mezcla de olores de pañales, pachulí barato, sudor y demás me siento incómodo, además de lloriqueos de bebés, gritos, sonido de gallinas. Por fin logro llegar al centro de Tabio, cansado de un largo viaje y me dispongo a lograr mi objetivo.

Con un ambiente natural, ligero y tranquilo, camino hacia la Capilla de Santa Bárbara, un monumento histórico ubicado en la parte alta del Municipio, sobre una hermosa calle empedrada, rodeada de coloridos árboles y casas al estilo colonial, con un altar tallado en madera, haciendo énfasis en tres cuerpos, el de San Francisco, La Santísima Virgen María y Santa Bárbara; sus vecinos cuentan, que allí "asustan", una noche se escuchó fiesta en la casona y vieron llegar carros antiguos, los trajes de los invitados eran de épocas pasadas. Al otro día preguntaron de la fiesta a los habitantes de la casona y ellos asombrados contestaron que no hubo fiesta alguna, varios pobladores relatan distintos acontecimientos sobrenaturales, cuenta Natalia García una habitante del municipio.

Débil y con hambre, voy a una reconocida tienda alrededor de la plaza central. Como algo y le pregunto a la tan querida señora que atiende el famoso local que me cuente un poco más sobre lo más reconocido en el municipio; entre sonrisas Graciela Gómez me expone los sitios turísticos y en especial que no podía pasar por alto la visita a las termales, me dice que lo más conveniente es que me dirija a la Casa de la Cultura al otro extremo y más exactamente en la esquina del Templo de la Inmaculada Concepción de Tabio.

Me dirijo hacia el lugar indicado, entre calles coloniales y viejos campesinos que se sientan a divisar el atardecer en las bancas de la plaza central. Llego a la oficina  llena de artesanías y pendones colgados sobre información del Municipio; le pregunto a una señora de no más de 40 años, de tez blanca, pecosa, de gafas, de estatura no muy alta, sobre quién me puede dar mayor información acerca de lugares tan importantes como las termales y la peña de Juaica; con un tono de voz muy suave y poco agudo, me regala una tarjeta con dos posibles personas que me colaborarían más adelante con historias trascendentales de Tabio.

Por calles empedradas, deliciosos restaurantes, exquisitos postres, me entra cada vez más el deleite por cada uno de estos platos, pero siguiendo el rumbo, llego a las famosas Termales El Zipa. Natalia García, una de las personas recomendadas por la Casa de la Cultura para que me diera mayor información, me atiende y me da la oportunidad de ingresar a las Termales sin problema alguno. Un sitio rodeado por bellos paisajes, los baños proveen a sus visitantes de una agradable sensación de tranquilidad y descanso. Cuenta la historia que en estos pozos se bañaba el Zipa con sus 200 doncellas y parte de este ritual consistía en pedir al dios  Bochica en noches de luna llena, cosechas eternas en las tierras de su dominio.

Los indígenas dedujeron que estas aguas calientes, brotaban de un volcán que en tiempos pasados había erupcionado cerca del cerro de Canica, donde también se encuentra la Peña de Juaica. El agua de estas termales contiene 12 minerales, cura importante para enfermedades como: Diabetes, Neuralgias, Artritis, Várices, Úlceras varicosas, Reumatismo, Afecciones de huesos, Afecciones de vías respiratorias, Enfermedades en la piel. Las piscinas son de barro y agua, saliendo el agua, a unos 90 grados y en su composición lleva disueltas varias sales que va extrayendo de la tierra, por esto el olor es un poco azufrado, se enfría por conductos y llega a las piscinas que están a una temperatura de 40 y 28 grados.

"La diferencia entre las piscinas es que en la piscina de 28 grados entra más directo el clima bajándole  la temperatura al agua,  haciendo que se enfrié, mientras que la piscina de 40 grados como es más cerrado el espacio, ayuda a que se conserve más la temperatura; químicamente son exactamente las mismas aguas, la piscina medicinal absorbe mejor los minerales, haciendo  que los poros se abran mucho más, formando una exfoliación en la piel", comenta con timidez Edward Calderón, salvavidas de las Termales.

Hace muchos años hubo un trágico accidente en el que un niño se le cayó su pelota en la piscina de 90 grados, pensando que la temperatura era igual a la de las demás piscinas, se lanzó a recogerla, sufriendo quemaduras de cuarto grado, infortunadamente sin poder soportarlas, mientras que su papá, por salvarlo, sufrió también quemaduras de tercer grado en diferentes partes del cuerpo, logrando sobrevivir. Una clara evidencia de la falta de seguridad en los pozos calientes, por eso el cubrimiento en rejas verdes como símbolo de atención y el peligro que puede llegar a tener alguien si intenta someter  su cuerpo a tan ardidas aguas.

Agotado y recorriendo el pueblo, Natalia cuenta la historia de la peña de Juaica, un cerro ubicado en el occidente del Municipio, sitio predilecto de ufólogos que trazan historias de seres de otros planetas que los visitan atraídos por tanta belleza. En esta montaña se dice que cierto día iba un grupo de pastores con su rebaño de ovejas, subiendo la Peña de Juaica, un pastor vio dentro de las piedras, una gruta y algo brillaba dentro de ella, al aproximarse para detallar que había dentro, observó una de ellas y casi de inmediato se produjo un estruendo y el hombre fue lanzado lejos, quedando sin sentido. Estupefactos, los pastores relataron este suceso en el pueblo.

Cuentan que el Sr. Luis González, vivía en Juaica Santuario, muy cerca de la peña. Durante los años 60, trabajando la tierra halló debajo de una fuente de la peña de Juaica, una figura en oro llamada Mohán, la cual guardaba con recelo. Este hombre de aspecto humilde con su cabello largo y blanco al igual que su barba y que siempre se le veía con su pantalón arremangado y pies descalzos, guardaba una gran fortuna en algún lugar donde vivía. No obstante bajaba al pueblo con huevos, bueyes, gallinas y todo aquello que sembraba para hacer trueques con los pobladores. Sólo en Semana Santa se le veía comprar un par de alpargatas las cuales se las colgaba al cinto y únicamente se las ponía al entrar a la iglesia.

Un día, enfermo, lo llevaron al hospital donde permaneció un par de días, pero al regresar a su casa no halló su tan preciada figura de oro. Obsesionado por la pérdida, dicen los pobladores que murió de pena moral por no poder recuperar su tesoro.

De su gran fortuna enterrada, se cuenta, que dos pobladores de Tabio fueron a buscarla a su casa; la hallaron, apropiándose de la riqueza que él guardó con tanto celo.

Por otro lado Carmenza Aguirre, una vieja habitante de Tabio y vendedora de obleas en la vía que conduce a las Termales, con una sonrisa irónica y chispas entre sus dientes, dice no compartir  ninguna de las historias que marcan el pueblo, considera que todo es mentira y es imaginación de la población, así como muchos fueron ayudados sobre la Peña de Juaica y curados por las Termales de Tabio, ella no ha sido ni sanada ni ayudada por ninguna de estas leyendas, "no he corrido entonces con esa suerte", dice aquella viejita entre risas de sufrimiento. 

Tabio marca la huella de un pueblo colmado de inquietantes mitos y leyendas,  con un final muy lejano, lleno de experiencias inmensamente agradables para unos y cargadas de sufrimientos para otros.

Tomado de http://www.youtube.com/watch?v=FUU0ZAPHdmQ

22 Noviembre 2009

¡Niños!, una lucha entre la vida, el estudio, los precipitados accidentes viales y la muerte.

Nicole Estefani Cañón Cadena, una pequeña de 10 años de edad, murió atropellada sobre una de las avenidas más importantes y transcurridas de la capital colombiana como la carrera Séptima. 

 Nicole falleció debido a la imprudencia de una buseta de servicio público, que la arrolló y la lanzó al otro lado de la carrera Séptima, sin prestarle ayuda alguna, huyó del lugar, mientras la niña se mantuvo entre la vida y la muerte; por si fuera poco, en instantes un taxi que pasaba apresurado, atropelló a la niña nuevamente, causándole la muerte de manera instantánea.

Proveniente de una familia humilde del barrio Pardo Rubio de la localidad de Chapinero, apenas cursaba su quinto año de primaria en el Colegio Distrital Manuela Beltrán, estando en el mes del Amor y la Amistad le recordaba a diario a su madre sobre el regalo que no se le podía olvidar para llevarle a su amigo secreto; lastimosamente luego de la mañana del 11 de septiembre Nicole no volvió a repetir tan insistentes palabras; sobre las 6 de la mañana salió en su bicicleta al colegio en compañía de un amigo del sector, quien evidenció el transcurrir de los hechos y a pesar de sus gritos de ayuda para con su amiga, no pudo hacer nada para evitar el trágico accidente.

Como todo niño, estaba llena de sueños e ilusiones, entre esos el anhelo de conocer el mar, soñaba con hacer parte de una excursión a Panamá que organizaba la iglesia de su barrio, pero no pudo volver a celebrar al lado de sus familiares y amigos ni su cumpleaños número 11, ni el día del Amor y la Amistad, ni ninguno de esos pequeños sueños que tenía preparados por realizar. Hoy es recordada por su alegría, excelente desempeño en el estudio y por la gran admiración que le tenía a su fiel cantante Daddy Yankee. Además de una bicicleta blanca ubicada en la carrera Séptima con calle 57, como conmemoración a ella y que allí fue el lugar en el que pudo estar por última vez.

Los accidentes de tránsito en niños menores de edad son los perjuicios ocasionados a un menor, en un determinado trayecto de movilización o transporte, debido a la acción riesgosa,  negligente o irresponsable, bien sea de un conductor o un peatón.

Una parte de los encargados de cubrir accidentalidad en donde haya muertos, es la Sección de Investigación y Atención de Accidentes de Tránsito, es la delegada para llevar a cabo en el lugar de los hechos la recolección e investigación de las evidencias físicas y los elementos probatorios, ocurridos en un accidente de tránsito donde quedan víctimas fatales.

Según cifras de la Policía Metropolitana de Tránsito a través del sistema de accidentalidad SIGAT con menores de edad involucrados en accidentes en el Distrito Capital, los resultados son los siguientes: durante el periodo 2008 -2009 en cuanto a muertos y lesionados por accidente es de 39 menores muertos y 2.433 lesionados por gravedad, afirma el Mayor Eiver Fernando Alonso Moreno, Comandante de Policía de Tránsito de Bogotá

Justos por Inocentes

Altos índices de accidentalidad en niños menores arrojan las entidades encargadas, se escuchan a diario fuertes sucesos, muertos justos que son víctimas de imprudencias viales; victimarios que huyen absueltos como fantasmas y luego declaran como inocentes espectadores de los sucesos, no aceptando que son ellos mismos los responsables de los cargos que se les imputan. La Fiscalía es la entidad encargada de llevar a cabo todo tipo de proceso judicial, respecto a accidentes de tránsito donde existe una víctima y un victimario. Según la Ley de Infancia y Aadolescencia 1098 de 2006, todos estos tipos de casos corresponden a un homicidio culposo con circunstancia de agravación, en donde el menor muerto es la víctima, mientras que el conductor o la persona que hizo el atropello es el victimario y no tiene derecho alguno a recibir ningún beneficio, así haya aceptado sus cargos. O por el contrario, cuando el menor es infractor, no haciendo buen uso de las señales de tránsito, ocasionando un accidente. La labor de esta entidad es juzgar  lo ocurrido, así el victimario esté en una posición justa, tiene que pagar por la muerte de un menor inocente que no cometió infracción alguna.

Una labor ardua y complicada

El proceso de investigación en accidentes donde está involucrado un menor muerto se maneja a través de la Policía de Vigilancia, encargada de hacer una reserva de los acontecimientos y encerrar la escena o el lugar. El CTI, quien diligencia el levantamiento de cadáveres, levanta planos y fotografías de los hechos y  la movilización del cadáver que es enviado a Medicina Legal. El grupo de laboratorio de Criminalística de la Sección de Investigación y Atención de Accidentes de Tránsito, que está compuesto por un coordinador, que organiza la diligencia del caso y todos sus procedimientos. Coordina actividades como inspección del cadáver, decide métodos de búsqueda de evidencias, informa de las fotografías y planimetría, rutas de ingreso, determina acordonamiento, anillo de seguridad; custodia, que ingresa a la escena cuando el cuerpo se encuentra fijado fotográficamente y topográficamente, hace una verificación ocular del cuerpo y su posición. Manipula cuerpo y verifica que prendas lleva, si encuentra huellas o evidencias; ubica pertenencias en un lugar de la escena y solicita fotografía de lo encontrado. Hace embalaje y rotulado del cuerpo para luego trasladarlo a la móvil y posteriormente hacer entrega a Medicina Legal con cadena de custodia; fotógrafo, que fija toda la escena del hecho fotográficamente, inicia con foto panorámica, toma fotos de planos medios, otras de los vehículos, hace primerísimos planos de las evidencias; topógrafa, ubica todos los elementos materiales probatorios, los fija fotográficamente y planimétricamente, toma medidas de las vías, curvas, distancia entre los vehículos y materiales y un Investigador, que es la persona encargada de indagar, entrevistar. Cumple labores de investigación con vecinos, de posibles testigos de los hechos, corrobora testimonios. Una labor difícil que está a manos de un grupo de personal profesional, que cubren tan fatales acontecimientos sin olvidar y sin dejar de lado que también como cualquier otro ser humano tienen sentimientos, alma y corazón.

Un camino más a la muerte.

La difícil situación económica por la que pasan numerosos padres, no les alcanza para cubrir muchos de sus gastos, por ende no le  pueden pagar una ruta escolar a sus hijos, si tienen para que lleven algo de merienda, dejan de cancelar otras necesidades básicas, es así como sus hijos tienen que irse caminando hacia los planteles educativos, y vivir el peligro de las grandes avenidas de la ciudad; refiriéndonos a familias de estratos bajos. Pero si acudimos a familias que si pueden pagar y darles gusto a sus hijos, nos encontramos con rutas escolares, otro camino más a la muerte.

Hace aproximadamente 5 años, el 28 de Abril de 2004, 21 niños perdieron la vida en un accidente de ruta escolar de un prestigioso colegio de la capital, sobre las 4 de la tarde y de camino a casa, estos 21 ángeles no volvieron a ver, escuchar ni sentir más que ambulancias, gritos y policías para unos que se mantuvieron entre la vida y la muerte y otros que se llevaron la imagen de la avenida suba, antes que cayera una cama pesada de transporte, encima de su ruta escolar. 21 ángeles que como Nicole, estaban llenos de sueños, diferentes socio-económicamente pero tan iguales por ser niños, en vez de llegar a sus casas para compartir con sus familias, fueron entregados por Medicina Legal para su sepultura y ahora recordados entre claveles, estatuas y bicicletas.

 

Tomado de http://www.youtube.com/watch?v=DV4X_lPC2iQ&feature=fvst

11 Noviembre 2009

Emperatriz de Guevara, después de varios meses y años, espera la posibilidad de la entrega del cuerpo de su hijo fallecido en cautiverio.

Durante la entrega de las últimas pruebas de supervivencia de dos de los oficiales secuestrados, las FARC hablaron acerca de la entrega del cuerpo del mayor de la policía Julián Guevara, muerto en cautiverio a finales de Enero del 2006, en las selvas de Putumayo, debido a una acumulación de enfermedades y malestares, propiciados por las pésimas condiciones ambientales que afectaron su cuerpo y lo llevaron a la muerte.

Su secuestro se produjo el 1 de noviembre de 1998, luego de la toma guerrillera de Mitú (Vaupés), junto con otros 61 militares; Doña emperatriz de Guevara recuerda anualmente esta fecha, debido a las insistentes llamadas que le hacía el mayor para recomendarle a su hija Ana María, "tal vez el ya tenía el presentimiento que lo iban a hostigar" afirma ella.

Las dos primeras pruebas de supervivencia que recibió su familia, fueron el 17 de Diciembre de 1998 y el 2 de febrero de 2002, donde el Mayor le aclaraba a su familia que todo era cuestión de paciencia, debido a una serie de problemas entre el ejercito y la guerrilla, mientras las dos partes no hicieran un acuerdo, los oficiales iban a seguir cautivos. "Fue una prueba muy bonita, con fotografías y en media hojita nos escribió lo mas que pudo" afirma Doña Emperatriz.

A lo largo de las siguientes pruebas de supervivencia, Doña emperatriz logró darse cuenta que su hijo estaba enfermo, considera que los motivos de la muerte de El Mayor, fueron en primera instancia, el simple echo de estar secuestrado, las enfermedades que se adquieren por naturaleza en la selva, sin medicamento alguno para contrarrestar el virus, propiciando a que el organismo no responda.

Sin duda el mayor de la policía luchó por seguir viviendo, aparte del secuestro, del dolor de no poder compartir con su familia durante 8 años, de lo débil y cansado que se sentía físicamente, camino durante 20 días mas, antes de morir.

Doña emperatriz, pide a la dirección del grupo que tiene en manos el cuerpo de su hijo, que se lo devuelvan, para mitigar un poco ese padecimiento que ha tenido que vivir por años, para que ella le pueda dar santa sepultura pudiendo ir a visitarlo y a hablar con él, así sepa que esta muerto.

 

Tomado de publicaciones Revista Semana http://www.youtube.com/watch?v=NJmkvltbv28